Ir al contenido principal

¿Cómo es una relación sana?

Quizás has oído aquello de que: “el amor todo lo perdona, todo lo acepta y todo lo puede”, y aunque pueda parecer una verdad absoluta, en las relaciones hay cosas que no se deben soportar ni tolerar, conoce a qué me refiero con la siguiente lectura.

Existen personas que tienen una necesidad de afecto inmensa y vuelcan esas carencias en quien han escogido como pareja. Constantemente exigen amor, atención, lo que termina agobiando al otro u otra y fracturando la relación.

Nadie tiene porque llenar nuestros vacíos, las personas vienen a acompañarnos, a compartir momentos de vida, quien debe llenar sus faltas interiores eres tu mismo. Cargar a la otra persona con tus propias responsabilidades emocionales es un grave error. Si tú no eres capaz de amarte y ser feliz contigo mismo: ¿Cómo crees que podrás ser feliz con alguien más?

Al principio de las relaciones el idilio reina, todo, hasta los defectos nos causan gracia, pero luego con el tiempo vienen los desencuentros. Por eso es importante establecer acuerdos desde el primer momento y estos acuerdos irlos renovando en el camino, mantener una comunicación constante y asertiva es parte del gran proceso de compartir la vida.

El respeto es clave en una relación, si no te crees capaz de seguir las normas que entre ambos acuerden ¿para qué quieres estar en una relación? La confianza es como un árbol que debe regarse, abonarse y cuidarse día tras día y eso se logra con constancia y mucho, pero mucho respeto.

Aprender a querer sin poseer es vital, no somos dueños de las personas, ni de su amor, cada uno a decidido por voluntad y no por obligación estar juntos, eso es lo importante, pero no deben perder su capacidad de ser por sí mismos, cada uno, mantener su afición, espacios, intereses y amistades fortalece la unión. Podemos vivir felices sin nuestras parejas, pero hemos decidido vivir con su compañía y hacerlo más emocionante.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Que el MIEDO no se convierta en PÁNICO.

“No hay que temer nada en la vida, sólo tratar de comprender”. Marie Curie Las situaciones inesperadas nos producen sensación de inestabilidad ante lo que desconocemos y no podemos controlar. El cerebro está configurado para actuar en resguardo de nuestra vida, ante una mínima advertencia de peligro nos estimula a buscar refugio, retroceder o nos paraliza para evitar que nos expongamos. El miedo puede ser un gran aliado si sabemos cómo gestionarlo, utilizando la asociación emocional que te permita canalizarlo, este se convierte en una herramienta potencial para la transformación. El miedo nos lleva a actuar con cautela, a ser precavidos, a tomar previsiones, a pensar en estrategias. También el temor es la representación de una oportunidad para cambiar algo que no anda bien, para renovarse o para descubrirnos. Pero cuando el miedo se apodera de nosotros y dejamos que el pánico tome el control, perdemos toda oportunidad de que la transformación suceda, colapsamos, se...

DOLOR a corto plazo vs PLACER a largo plazo

¿Te has propuesto alcanzar una meta u objetivo y cuando te encaminas hacia él te detienes en el dolor que te produce cada paso que das?,  ¿quieres dejar de fumar, pero no dejas de pensar en las ganas de fumarte un cigarrillo?,  ¿quisiera culminar tus estudios, pero te ahogas en el sufrimiento de las tareas que te asignan?  Pues entonces estás aplicando una asociación emocional invertida. El problema radica en que la mayoría de las veces nos enfocamos en el dolor a corto plazo que nos produce algunas decisiones sin percatarnos de la satisfacción y el placer a largo plazo.  Cuando estas frente a la ansiedad del cigarrillo, por ejemplo, piensa en el placer que te proporcionará darle una calada, eso aliviaría el dolor momentáneo, el que experimentas en ese momento, pero al hacerlo y declinar en tu decisión de abandonar el vicio habrás retrocedido, lo cual te proporcionará luego el dolor de no haber logrado lo que te has propuesto. Si tu decisi...

¿Qué hacer cuando SOMOS LLORONES o LLORONAS?

Hace unos días una usuaria de Facebook me preguntó que,  ¿Qué pasaba con las personas que lloraban por todo?,  pues lo primero que debemos saber es que no hay nada malo en llorar y que expresar nuestras emociones no sólo es recomendable sino absolutamente necesario. Vivimos en una sociedad que no da tiempo para sentir, ajetreados cada día, siempre pensando en lo elemental dejamos de lado lo sustancial.  Los parámetros que marca el mercado nos ponen cada vez más alta la barandilla y nos vuelve más competitivos. En medio de un caos así, el mostrar rasgos de aparente debilidad o sentimentalismos es visto como incapacidad o fragilidad.  Por eso vivimos con los sentimientos anudados en la garganta, el corazón, el estómago o los riñones. Nada peor para la salud que el guardar resentimientos o dolores mal curados. Llorar es una reacción física reflejo de un estado emocional.  Así como ante la entrada imprevista de una partícula de pol...