Cuanto daño puede hacerse a sí mismo quien se empeña en aferrarse a alguien que sencillamente no desea estar junto a nosotros. He conocido tantas historias desafortunadas que terminan en una catástrofe por el simple hecho de no querer entender que las personas no son pertenencias, ni se canjean o se compran. Una relación amorosa para tener base y sustento duradero deber estar sostenida por la decisión y el compromiso de querer estar en esa relación. Esos dos puntos deben ser compartidos por las personas que se unen, si una de ellas no toma la decisión real de compartir su vida con la otra, la balanza se tuerce y todo se desploma. Cuando dos personas se unen establecen más que un vínculo, un acuerdo, para que esto exista debe ser consensuado entre ambas partes, de nada vale el chantaje, la manipulación o la coacción, si una de las dos personas no se compromete con el acuerdo de estar juntos, pronto todo se acabará hagamos lo que hagamos. Ni los hijos, ni las cosas materiales, n...
Proyecto altruista que surge de la necesidad de superar el analfabetismo emocional tan abundante en la sociedad contemporánea.