La mente es un terreno fértil, una infinita pradera de poder insospechado, aún después de todos los avances tecnológicos, investigaciones científicas y psicológicas, la humanidad no termina por descifrar todo los enigmas que guardan nuestros pensamientos. Cada semilla que en esta pradera caiga nacerá, en las palabras reposa el abono para una buena cosecha o el suficiente veneno para exterminar cualquier fruto. Una palabra negativa, inoportuna, pesimista o tóxica es un boicot contra nuestros deseos, es por eso que debemos tener el tacto y el cuidado necesario en el uso que damos al lenguaje cotidiano, tanto para relacionarnos con el entorno como para comunicarnos con nuestro interior, la mayor parte del éxito en lo que nos proponemos radica en la atención que dedicamos a lo que decimos y el cómo lo decimos. Los dos estados de la mente Para comprender mejor lo determinantes que son las palabras que pronunciamos diariamente en nuestra vida debemos conocer cómo funcio...
Proyecto altruista que surge de la necesidad de superar el analfabetismo emocional tan abundante en la sociedad contemporánea.