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Soltar lo que no podemos cambiar

Cuánta energía desperdiciamos cuando ponemos nuestra atención en cosas de las que no tenemos el control o que ni siquiera tenemos certeza que puedan ocurrir más allá de nuestra imaginación.

Horas y horas de pensamientos que se van por la coladera de nuestra mente. Masticando una y otra vez la misma emoción de incertidumbre frente a un camino que aún no tenemos en frente.

La vida es este momento, la clave para estar en el centro de ella es vivirla desde el aquí y el ahora. El enfoque esencial para este tránsito hermoso que es vivir es mantener nuestra conexión fundamental con aquello que depende de nuestras decisiones, al final será sólo por ellas que podremos rendir cuentas.

Dejar seguir su curso, soltar son premisas de liberación; anticiparse a los hechos trae angustia y sufrimiento, ese no es el estado en el que debemos permanecer por mucho tiempo.

Acepta, suelta y agradece, no es una fórmula mágica, es un proceso del que depende nuestro crecimiento emocional, como todo proceso lleva tiempo, lleva dedicación, lleva constancia.

Aquello que pasa ya está hecho, si no es posible cambiarlo para qué enfrascarse, aceptemos la realidad tal cual nos viene, son sus dulzuras y sin sabores, tan necesario uno para el otro para mantener el equilibrio.

El resentimiento, la queja y el remordimiento son trabas para el bienestar, avanza, desapegate de emociones tóxicas, perdonate a ti mismo, por lo que has hecho o dejado de hacer, por lo que dices o has dejado de decir, el perdón es contigo, antes que nada.

Cada nueva mañana es otra oportunidad, agradece, lo poco o lo mucho que tengas, agradece el aire en tus pulmones, el sol sobre tu piel, el amanecer y su noche, la alegría de estar presentes en este tiempo, ríndete ante el universo y toma decisiones.

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