Levantarse en las mañanas, cepillarse los dientes, preparar el desayuno, vestirse, atar las trenzas de nuestros zapatos, son cosas que aprendemos desde la infancia, nos las enseñan en el hogar, otras las adquirimos de la escuela y gracias a ellas podemos consolidar hábitos saludables en nuestra adultez que permiten el equilibrio físico y profesional, pero, ¿Quién nos enseña a gestionar nuestras emociones? Pocas veces al día le dedicamos atención a descifrar lo que nos ocurre en el interior, siempre tan preocupados por lo exterior nos queda muy poco espacio para sentarnos a pensar ¿Por qué siento lo que siento? Estar saludables significa estar en equilibrio, tanto interior como exterior, un cuerpo ejercitado, la comida natural y el desarrollo profesional se queda corto sin un ingrediente fundamental, control emocional. El control emocional como las demás aptitudes de la personalidad, marca nuestra relación con el entorno, cuando no poseemos la capacidad ...
Proyecto altruista que surge de la necesidad de superar el analfabetismo emocional tan abundante en la sociedad contemporánea.