Todo en exceso es contraproducente, incluso la felicidad debe ser suministrada en dosis equilibradas o se corre el riesgo de perder la orientación sobre la realidad. ¿Conoces a alguien que siempre diga a los demás cuando expresan sus sentimientos negativos frases como: “todo estará bien” o “no pasa nada”? ¿O alguna persona que ataque y castigue a los demás haciéndoles sentir que está mal estar triste? Pues esos son síntomas que indican una actitud “positivista tóxica”. Las emociones cumplen cada una función, reprimirlas no hace que desaparezcan, por el contrario, como un virus, mutan haciéndose más fuertes. Ni buenas ni malas, son emociones y, a cada una se debe dar su justo valor, ya que son interdependientes, necesarias todas para que existan como unidad. Una persona que pretende siempre estar alegre, que ante los problemas asume una actitud de “no pasa nada” o “todo está bien”, genera un impacto negativo tanto para sí como para su alrededor. Querer imponer una ac...
Proyecto altruista que surge de la necesidad de superar el analfabetismo emocional tan abundante en la sociedad contemporánea.