Nuestro ser está en íntima relación con nuestra mente y cuerpo, ambos trabajan en conjunto, sin uno el otro no puede funcionar. Pero la mente muchas veces nos juega sus malas pasadas, si no sabemos manejarla con inteligencia emocional esta puede producir contra nosotros los más severos y paralizantes sentimientos de miedo, frustración y engaño. Una de las más comunes encrucijadas de la mente es cambiar la dimensión de las cosas, esto hace que asuntos tan sencillos como una gota de agua en la regadera se conviertan en una inundación descontrolada que podría acabar con nuestras vidas. Es importante que observemos todo en su justa medida, supongamos que hoy tuvimos una discusión en el trabajo o con alguien en la calle o en el tránsito, algunas veces llegamos a enfurecernos hasta perder el control, nuestra mente nos hace ver cada vez más grande el motivo de nuestra furia y le damos un carácter trascendental a lo que es transitorio, ante esta situación...
Proyecto altruista que surge de la necesidad de superar el analfabetismo emocional tan abundante en la sociedad contemporánea.